lunes, 19 de marzo de 2012

90 Segundos


Santiago estaba en la esquina de siempre esperando ese eterno cambio de color verde a rojo, culpándose por despertarse tarde y haberse desvelado viendo aquella película donde Pedro Infante interpreta a 3 personajes distintos, veía desesperadamente su reloj que marcaba 7:55 am cuando alzó la cara y pudo verla: pelo un poco corto y castaño, algo a la moda, ojos pequeños que se ocultaban detrás de unos lentes que le daban un look intelectual y una tez blanca que le hacía pensar que no salía muy seguido de su casa; usaba una blusa de de manga corta blanca con una foto de lo que a él le pareció ser John Lennon, mientras le cruzaba un pequeño morral por en medio de sus senos y unos jeans rotos que se ve que le costaron tiempo en desgastar. Los minutos parecían eternos, lo que él en un principio quería que avanzara ahora sólo quería que se detuviera un minuto más, cuando menos pensaba ella levantó la cara y lo miró, fue entonces cuando su mente voló con diferentes conversaciones:
-Hola, te vi de lejos y me pareces muy linda ¿Podrías decirme tu nombre?
-Claro, Adriana.
Sí, seguro eso funcionaría, se dijo sarcásticamente.
-Oye, linda playera, veo que eres fan de John Lennon
-Algo, aunque creo que estaba adelantado a su época.
Eso o probablemente ella pregunte ¿Quién demonios es John Lennon?
-Hola
-Hola
Esa era, bien dicen "al buen entendedor, pocas palabras". Se imaginó después saliendo por un café, yendo al cine o simplemente riendo por alguna tontería, su mente se perdió en ese mundo y cuando al fin regresó de aquél reino la vio pasar a su lado, su cuerpo pasó por miles de reflejos: su respiración aumentó, sus pupilas se dilataron, el corazón parecía tener una taquicardia, su boca se secó, sus oídos parecían no percibir sonido alguno; intentó hacer sonido alguno pero fue inevitable, su cuerpo parecía traicionarlo y no responder por más que lo deseaba, la vio por el rabillo del ojo y se cruzaron por última vez sus miradas.
Santiago intentó estirar su brazo pero solo pudo mirar de nuevo su reloj "diablos 7:57, voy tarde", se dijo, y apretó el paso dejando en un último suspiro su pregunta al aire "¿Y si...?".